La carrera en comité de Chazal

-Lo que iba a decir —prosiguió en tono ofendido el Dodo— es que, para secarnos, lo mejor sería una Carrera en Comité.

Lewis Carrol

I

Con el dodo —animal ingenuo e inocente— se puede reconstruir un paríso terrestre sumergido y desaparecido, y del cual el dodó sería el último vestigio.

Malcolm de Chazal

El Dodo (Raphus cucullatus) es el lugar común de las extinciones del reino animal. Un pájaro de la familia de las palomas pero del tamaño de un pavo. Marineros portugueses que arribaron por primera vez a la isla Mauricio en 1598, les pusieron este nombre confundiendo mansedumbre con estupidez. Ave de tierra, poco nerviosa, lenta y sin depredadores, uno podría decir que evolucionó sin peligro a su alrededor. Se extinguió en 1681 en buena medida por la matanza de dodós en los años siguientes a su encuentro; también influyeron las ratas, perros, gatos y cerdos que los europeos traían consigo en sus barcos; pero lo fundamental en la eliminación de esta especie fue la destrucción de su hábitat, esas modificaciones al entorno natural que los seres humanos hacemos para hacernos la vida más “llevadera”. En otras palabras, ya bastante malo era que se mataran tantos dodos, pero la puntilla fue la eliminación de las condiciones mínimas para reproducirse: dónde vivir y qué comer.

II

La pasión sin testigos tiene una vida corta. Julieta y Romeo, en una isla desierta, hubieran terminado pronto como un matrimonio burgués.

Malcolm de Chazal

La isla Mauricio es paradisíaca. Ubicada al sur en el Océano Índico, a 900 kms. al este de Madagascar posee paisajes, fauna y flora maravillosos. Este pedazo de tierra habitado hoy día por hindúes, criollos y mestizos; rodeado de arrecifes de coral, ha fascinado a quienes han llegado ahí. Primero, el portugués Pedro de Mascarenhas la llamó Cerne; otro marino, esta vez el holandés Wybrant van Warwyck, la bautizó como isla Mauricio en honor a su soberano, el príncipe Mauricio de Orange; los franceses la llamaron isla de Francia y los corsarios que la reclamaron para el Imperio Británico se referían a ella como isla de plata. Tiene incluso una leyenda nacional proveniente de una novela de Jacques Henri Bernardin de Saint-Pierre. Paul et Virginie, es la historia de estos enamorados que se ven separados por presiones de gobierno, por la elocuencia de un sacerdote y un pariente lejano poderoso. Después de un sinnúmero de vicisitudes, Virginie se rebela y cuando regresa a la isla, el barco en el que viaja es presa de la tormenta y naufraga frente a las costas de Mauricio. Paul la ve hundirse con impotencia y después de un tiempo muere.

III

Los únicos escritores que perduran son aquellos que escriben desnudos para el hombre desnudo, para el hombre-naturaleza, para el hombre de todos los tiempos.

Malcolm de Chazal

En 1763, aún siendo Mauricio la isla de Francia, se instala allí François de Chazal de la Genesté, un ocultista a quien se atribuye la creación de los Rosacruces. Años más tarde René Guénon afirmará que Chazal de la Genesté era el último depositario de los secretos del misterioso conde de St. Germain. Otro miembro de la dinastía, Antoine Toussaint de Chazal de Chamarel, comprará una enorme extensión de tierras en Mauricio (zona que aún hoy es conocida como Chamarel) para el establecimiento de un emporio azucarero. Hacia 1860, Edmond de Chazal, reformador social y economista, no sólo influyó en su familia para abandonar el catolicismo a favor de las doctrinas de Emmanuel Swedenborg, sino fundó en la isla la “Nueva Jerusalén”, institución religiosa contestataria de inspiración swedenborgiana. Así las cosas, Malcolm de Chazal (1902-1981) no podría ser un escritor común y corriente. Sus tres primeros ensayos los publica, como lo hará casi toda su vida, costeándoselo él mismo; son ensayos económicos donde critica fuertemente la industria azucarera mauriciana; estos textos también le producen un distanciamiento definitivo con su familia. A partir de ahí será un hombre solo, un escritor insular. En 1940 publica el primer libro de Pensamientos, serie de aforismos que se continuarán en varios volúmenes. En 1945, aparece el séptimo y último tomo de Pensamientos; el cual contiene un apéndice de dos mil aforismos, sentencias y textos. Es Sentido Plástico, su libro insignia y el texto por el que será más conocido. Chazal escribe ahí su declaración de principios: “Toda mi postura filosófica proviene del principio de que no hay una solución de continuidad entre la naturaleza y el hombre, y de que todas las expresiones del rostro humano, e incluso sus sentimientos, están inscritos en las plantas, la flores y los frutos, y todavía con mayor fuerza en nuestros alter egos, los animales. Y aunque usualmente se considera inanimados a los minerales, es decir más parecidos a lo muerto que a lo vivo, yo, en cambio, los veo tender también hacia esa síntesis suprema: la forma humana, especialmente cuando están en movimiento. Se dice: ‘El hombre fue hecho a imagen de Dios’, pero yo, más allá, afirmo: ‘La naturaleza fue hecha a imagen del hombre’.”

IV

El silencio es un abogado que defiende su causa con los ojos.

Malcolm de Chazal

Publica un segundo tomo de Sentido Plástico y muchos otros textos: poesía, sentencias, más aforismos, novelas, incluso teatro. Chazal causa admiración y revuelo en Francia gracias a una reedición de su libro más afamado. Se granjea la amistad del poeta surrealista Jean Paulhan y el pintor Georges Braque lo anima a dedicarse a las artes plásticas —cosa que hará suplementariamente a la escritura. Al poco, se desencanta y regresa a Mauricio, los franceses soportan soportan mal su actitud visionaria a lo Blake y Swedenborg. “Me han preguntado”, narra en entrevista con el periodista Bernard Violet, “por qué no me mudo a Francia. He viajado por Estados Unidos, por el mundo, pero me quedo en Mauricio. La razón es simple. En París, los franceses no podrían comprenderme sino a medias, mientras que en Mauricio nadie me comprende en absoluto y soy libre. Me hace falta el obstáculo. Si Cristo hubiera estado en Roma con el emperador, si hubiera cenado con los grandes patricios, no habría sido Cristo. Una obra como la mía demanda el obstáculo, la soledad, el rechazo. Y en Mauricio tengo todo eso”. Escritor extraño y sorprendente, nunca bien comprendido, dice sobre su arte: “Mi forma de escribir no tiene nada que ver con todas las formas de literatura usual, que emplea la sensación como punto de partida y la idea como punto de llegada. Mi modo de escribir es sensación pura; mi prosa es navío de sensaciones, y por tanto no tiene ninguna necesidad de contener a la sensación, porque ella es, en mi escritura, continente. La sensación es el receptáculo mismo que vehicula a la idea que yo transmito”. Más raro aún que el propio Chazal es que no existan más traducciones al español —además de lo que se encuentra en internet— que Historia del Dodo, antología seleccionada, prologada y traducida por José Manuel de Rivas, coeditado por Editorial Vuelta y Ediciones Heliópolis, —esta última proyecto prometedor pero trunco por la trágica muerte de Rivas—, hoy uno de esos textos de leyenda cuya única referencia es otro texto también huidizo y elusivo: La Cámara de las Maravillas de Alberto Chimal en Ediciones Arlequín.

Morimos por falta de amor, por una ausencia, por desesperación. Lo que nos retiene en la tierra es el amor, es la vida. La muerte ha sido construida con el sentimiento de rechazo que hay en el hombre. Nosotros hemos fabricado la muerte.

Malcolm de Chazal

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Archivado bajo Arte, Creadores, Literatura, Obra de Jaime Coello Manuell

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