Meditaciones acerca de Creonte o Creón

Luego de ver el montaje de Edipo rey, de Jesús García Ra en el Teatro Venustiano Carranza, me ronda el pensamiento un personaje secundario: Creonte o Creón.

Capaneo trepa los muros de Tebas con la intención de matar a Creonte. Ánfora de alrededor del 340 a.C.

El nombre de Creonte, en griego antiguo, significa príncipe o gobernante y  lo es de Tebas al menos tres veces: después de muerto el rey Layo, luego de cegarse Edipo y después de darse muerte Etéocles y Polinice, los dos hijos varones el parricida. Creonte es hermano de Yocasta o Epicasta, y como ellos, es del linaje de Cadmo y Harmonía, [sí, escrito así, con “h”] los fundadores de Tebas, a cuya fiesta asistió no sólo Zéus, sino toda la corte olímpica con los “doce grandes” incluídos.

Creonte encarna al individuo elegido por los dioses para el gozo: nacido en cuna patricia, disfruta de los beneficios de la realeza sin tener las duras responsabilidades acarreadas por la corona. Este es el momento en el cual sucede Edipo rey de Sófocles. Quizá el siguiente sea el parlamento más… “definidor” de ésto:

Creonte.— No si me das la palabra como yo a ti mismo. Considera primeramente esto: si crees que alguien preferiría gobernar entre temores a dormir tranquilo, teniendo el mismo poder. Por lo que a mí respecta, no tengo más deseo de ser rey que de actuar como si lo fuera, ni ninguna otra persona que sepa razonar. En efecto, ahora lo obtengo de ti todo sin temor, pero, si fuera yo mismo el que gobernara, haría muchas cosas también contra mi voluntad. ¿Cómo, pues, iba a ser para mí más grato el poder absoluto, que un mando y un dominio exentos de sufrimientos? Aún no estoy tan mal aconsejado como para desear otras cosas que no sean los honores acompañados de provecho. Actualmente, todos me saludan y me acogen con cariño. Los que ahora tienen necesidad de ti me halagan, pues en esto está, para ellos, el obtener todo. ¿Cómo iba yo, pues, a pretender aquello desprendiéndome de esto? Una mente que razona bien no puede volverse torpe. No soy, por tanto, amigo de esta idea ni soportaría nunca la compañía de quien lo hiciera. Y, como prueba de esto, ve a Delfos y entérate si te he anunciado fielmente la respuesta del oráculo. Y otra cosa: si me sorprendes habiendo tramado algo en común con el adivino, tras hacerlo, no me condenes a muerte por un solo voto, sino por dos, por el tuyo y el mío; pero no me inculpes por tu cuenta a causa de una suposición no probada. No es justo considerar, sin fundamento, a los malvados honrados ni a los honrados malvados. Afirmo que es igual rechazar a un buen amigo que a la propia vida, a la que se estima sobre todas las cosas. Con el tiempo, podrás conocer que esto es cierto, ya que sólo el tiempo muestra al hombre justo, mientras que podrías conocer al perverso en un solo día.

Sófocles (Edipo rey)

Antígona frente a Creonte (cerámica griega)

Creonte también juega un papel importante, quizá más relevante aún, en la Antígona del mismo dramaturgo. Después de proclamarse rey de Tebas, Creonte sepulta a Etéocles, pese a todo, y, porque lo marca la ley, prohibe dar sepultura a su otro sobrino Polinice, acusándolo de traición a Tebas; bajo pena de muerte a quien transgreda el bando. Antígona lo hace y es condenada a morir enterrada viva, Hemón hijo de Creonte es el encargado de ello, pero también es el prometido de Antígona… y al poco se suicida y luego de él, lo hace la  esposa de Creonte, Eurídice… Pero éste, ya no es el mismo júnior buena onda dispuesto a disfrutar de los placeres de la vida, ahora es un poderoso empecinado en hacer cumplir la LEY, lo que signifique, aunque sea contra la ley natural, el sentido común, la Vida. ¿Qué transforma de tan radical manera a un hombre? ¿El Mundo y sus Tragedias? ¿Los dioses y sus caprichos? Y en el fondo y al final, Creonte vale  por gobernante, por hermano, tío, cuñado y de ninguna manera por ser él; es el reverso de Edipo, de Cadmo y los demás héroes del ciclo tebano… ¿un personaje secundario?, ¿sólo?, o ¿un personaje arquetípico?

Mapa de Grecia antigua

El video de abajo comienza con una breve semblanza sobre el origen de la tragedia y el culto a Dionisio. Es una lectura de la obra El rey Creón, del dr. Alejandro Carrillo Castro, versificada por Marino Flores Castro  y estelarizada por Roberto D’Amico. El fragmento presentado (la obra entera según entiendo) se detiene en los asuntos legales de las decisiones de Creonte ante la muerte de Polinice. Tiene también la onda de querer recuperar el aire de tragedia antigua.

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