Café vs Freddy Krueger

Café como kriptonita para Freddy Krueger, aunque se transforme en hello Kitty o se meta en cuadros de Vincent van Gogh… sazonado con Cienfue, ai nomás, pa’ la reflexión.

Freddy Kitty

Hace unas semanas vi, de nuevo, Pesadilla en la calle del infierno… en general no me explico, salvo por la novatez y juventud, porqué me podría dar miedo una cosa tan llena de humor y simbolismo como esta peli. O sólo es la década de 1980 y sus cicatrices, y para probarlo está acá al lado Freddy Kitty.

Poster original de Pesadilla en la calle del infierno

Algo llamó mi atención por encima de la trama o el géiser de salsa catsup-Johnny Depp y se me quedó rondando en la cabeza, como en paralelo por un buen rato. El arma de Nancy Thompson contra Freddy es el café: fácil de obtener y mientras  más se queme mayor concentración de cafeína tendrá. En cierto momento de la peli, su madre, la señora Thompson, retira del cuarto un par de cafeteras de goteo, llenas y  encendidas (claro, las desconecta la doña antes de llevárselas) y en cuanto sale,  Nancy saca de debajo la cama otra más, también con su jarra llena y humeante. Quizá un poco demasiado café requemado.

Wannabe” Freddy Krueger en el Café

¿Y qué con eso? Que, como país, Estados Unidos es el mayor consumidor de café, ellos son quienes han hecho del negocio del aromático uno rentable para algunos; y no es debido a Starbucks y el café de especialidad sino porque el néctar negro tiene un delicioso efecto en el estado de conciencia, lícito para el orden mundial, para el funcionamiento “normal” del mundo, en otras palabras: The American Way of Life. Y el señor Krueger es un símbolo de  algunos impulsos y rasgos de personalidad de aquella nación en muchos aspectos, pero limitémonos a lo obvio, a lo denotado, pa’ no discutir: es un ícono a la cultura pop de su tiempo, de otro modo: una prueba del subconsciente colectivo estadounidense, de ese con facha de personaje de terror, de los wannabe Freddy Krueger aborígenes del Café.

Freddy Krueger en El café de noche (exterior) de Vincent van Gogh

Como se le vea, Freddy Krueger se presenta como lo indeseable, lo “malo”, incluso las buenas personas de los señores Thompson participaron en un homicidio resuelto como necesario e indispensable por la comunidad de un barrio suburbano estadounidense: la gente bonita haciendo cosas feas, ¿por la comunidad? Y a los hijos de los primeros asesinos de Freddy les queda sólo café, y la lucidez que otorga, esa suspensión de la consideración del riesgo, de la suficiencia que otorga una taza de aromático: Freddy fuera del café de noche, como en el óleo de van Gogh. Alucine vs Pesadilla, o sea como homeopático el tratamiento, o naturista, más-mejor-bien-isisísimo dicho, como quien dice. Pero pa’ variar, no es una cosa que resalte en la saga: las implicaciones del café en la cosmovisión de Elm Street y su papel como barrera temporal para evitar un ataque de tu subconsciente. Una kriptonita surrealista de efectos limitados.

Les dejo una rolita de Cienfue, Pesadilla en la calle del infierno, muy a tono con el calor de la calle Elm, pero sin Freddy Krueger alguno, digamos: sólo con el calor, el ritmo & the jícamo 😉

Pd. Acá puedes ver y/o bajar A Nightmare on Elm Street 😉

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Una respuesta a “Café vs Freddy Krueger

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