Sobre el café como pretexto

Un Goya de Moratin

Retrato de Leandro Fernández de Moratín, por Francisco Goya

La comedia nueva o El café de Leandro Fernández de Moratín, es una obra de teatro de lo más exacta, perfecta dirían algunos entendidos, en su construcción dramática; aunque hoy en día aburriría a más de uno. En su época fue una sátira de las malas comedias de las tablas españolas del siglo XVIII. Sucede en tiempo real, es decir, la historia y la representación duran lo mismo; todo sucede en un Café y la obra “El cerco de Viena”, sucede en el escenario de “arriba” de la cafetería.

Dos siglos y fracción tiene el texto y parecen milenios, tan lejanos estamos de Leandro Fernández de Moratín que una tonadilla española para el escenario del siglo XVIII bien puede servir de ejemplo:Contra lo anterior escribió Fernández de Moratín y cual si fuera de especie similar a lo despreciado se le recibió por la Compañía de Martínez , rival de la de Ribera, la que estrenaría La comedia nueva (ni tanto, cierto). Ya Antoní Martí Monterde en su erudito Poética del Café ha hecho la distinción entre café y Café, que para la cultura del café de especialidad sería como la diferencia entre el espresso y la barra de café: la bebida y el lugar. El lugar, el Café, es un espacio en donde se conjugan la cotidianidad, la agudeza de mente, el drama, el amor… La vida mezcla sus colores más extremos en el Café, lo mismo se va para estar solo, para llorar, para enamorarse; pero también en la cafetería es donde la pedantería y “faroléz” cunden con más ahínco. Justo el lugar predilecto de las lecturas de poesía, ¿habrá relación? ¬¬

El Café y el café son pretextos, la música de fondo, el campo y, alguna ocasión o para alguien, se convierten en figuras, en protagonistas… pero a mi me parecieron elementos de interés dentro de una estructura terminada sin contenido, quizá sea una buena metáfora una consola sin videojuegos, sin conexión a internet… una obra ideal para tergiversar de alguna manera. Además sólo se menciona el café 3 veces: en las indicaciones de escenografía, cuando un personaje lo pide para beber y en el siguiente fragmento:

Escena de El cafe de Leandro Fernandez de Moratin

Grabado de una edicion de 1825 para ilustrar La comedia nueva o El café, de Leandro Fernández de Moratín.

DON PEDRO: ¿Y por qué? Porque no vengo a predicar al café; porque no vierto por la noche lo que leí por la mañana; porque no disputo, ni ostento erudición ridícula, como tres, o cuatro, o diez pedantes que vienen aquí a perder el día, y a excitar la admiración de los tontos y la risa de los hombres de juicio. Por eso me llaman áspero y extravagante? Poco me importa. Yo me hallo bien con la opinión que he seguido hasta aquí, de que en un café jamás debe hablar en público el que sea prudente.

DON ANTONIO: Pues, ¿qué se debe hacer?

DON PEDRO: Tomar café.

Quizá el título de la ficticia comedia “El cerco de Viena” sea el remedo de bodrios de aquella época… O quizá sea un eco de la llegada del aromático a Viena, luego de la Batalla de Kahlenberg, Segundo Sitio a Viena, luego del cual, equien rompió el cerco cobró como recompensa varios costales de grano de café (luego les platico del polaco aquel 😉

Battle of Viena

Batalla de Viena (1863), óleo de Józef Brandt

Anuncios

2 comentarios

Archivado bajo Arte, Café, Creadores, Teatro

2 Respuestas a “Sobre el café como pretexto

  1. Pingback: Max Havelaar o las subastas de café de la Dutch Trading Company | Jaime Coello Manuell

  2. Pingback: La pipa | Jaime Coello Manuell

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s