Max Havelaar, Humo & Café y la literatura no profesional

La literatura no-profesional hermana Max Havelaar, los diarios, las cartas, la literatura potencial y Humo & Café de Jaime Coello Manuell, lea usté estas reflexiones mientras degusta una taza de café.

La portada de mi ejemplar de Max Havelaar o las subastas de café de la Dutch Trading Co.

La portada de mi ejemplar de Max Havelaar o las subastas de café de la Dutch Trading Co.

Somos muchos quienes nos dedicamos a escribir con pretensiones literarias, nos esforzamos en especializarnos en una actividad que, a nivel básico, es compartida por un número extenso de la población mundial. Es decir, hay quien dedica su existencia a escribir literatura, tenga o no éxito comercial; y hay quienes, en algún momento de su vida, deciden escribir un libro por razones ajenas al placer de narrar o al goce estético o a cualquier cosa que pueda concebirse como literatura… Para unos es vocación o maldición, y para otros, un medio, sin más.

Es significativo que haya textos tan dispares como cualquiera de los diarios del Ché Guevara, el de Ana Frank, los libros de frailes como Olmos o Durán en la Nueva España, y la gran novela holandesa del siglo XIX: Max Havelaar. Todos los textos mencionados comparten que sus autores los han escrito en cumplimiento de una necesidad superior al mandato simple de escribir. En el caso de Multatuli, él mismo expresa las intenciones que lo hacen componer su historia: limpiar su nombre  y hacer justicia en las colonias holandesas.

Oulipo en Boulogne, casa de François Le Lionnais

Oulipo en Boulogne, casa de François Le Lionnais

Por lo demás, no es una tendencia de nuevo cuño, varias vanguardias adoptaron la idea de la literatura no-profesional, el Taller de Literatura Potencial (Oulipo), por mencionar una corriente decantada por lo lúdico. Quizá la afición de la literatura contemporánea en abrevar formas de libros no literarios como diccionarios, cartas, manuales o diarios, y el auge de medios electrónicos basados en texto como los blogs y twitter, respondan todos al mismo impulso.

Por otro lado es innegable que si no existe una motivación como la de Multatuli o la de Bernardino de Sahagún no tendrá “alma” el texto. En otras palabras, si el impulso, la necesidad de comunicar no existe, el texto podrá ser de buena manufactura pero le faltará “algo”, huidizo, indefinible, pero notorio y perceptible; sin importar la pericia en las ardides lingüísticas del autor.

Una de las veces que he sentido nacer la necesidad de vomitar mi estado de ánimo, de gritar que me siento el único, fue una noche tibia, estrellada, hace más de diez años en una zona de Wirikuta conocida como Las Ánimas, entonces, sentado sobre la tierra reseca comencé a escribir un poema breve y hondo: Humo & Café, incluido en el Tzompantli d’esta selva cotidiana.

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Archivado bajo Apuntes, Hachas de guerra, Literatura, Obra de Jaime Coello Manuell

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