Efraín Huerta, el gran cocodrilo

Si se buscas un poeta directo, contundente, coherente, sin filigrana pero con majestuosa hondura y de una resonancia que cimbra el siglo XXI, tú buscas a Efraín Huerta, El Gran Cocodrilo.

Tótem del cocodrilo poeta

Un poemínimo de su nahual

Efraín Huerta es uno de los poetas del siglo XX que aún conserva mucha de su vigencia, de su frescura, es notoria la circulación de su obra, vamos que con ningún otro poeta me ha pasado que algún exalumno me reclame por no habérselo presentado en cuando compartimos curso, así que ahora lo saco a colación con cualquier pretexto por muy torpe que sea, sé que vale la pena arriesgarse por estos versos que, además tienen una variedad de colores y tonalidades que es difícil hartarse de él.

Avenida Juárez (fragmento)

Un poema poderosísimo de Efraín, Avenida Juárez

Un poema poderosísimo de Efraín, Avenida Juárez

Se camina como entre cipreses,
bajo la larga sombra del miedo,
siempre al pie de la muerte.
Y uno no sabe nada,
porque está dicho que uno debe callar y no saber nada,
porque todo lo que se dice parecen órdenes,
ruegos, perdones, súplicas, consignas.
Uno debe ignorar la mirada de compasión,
caminar por esa selva con el paso del hombre
dueño apenas del cielo que lo ampara,
hablando el español con un temor de siglos,
triste bajo la ráfaga azul de los ojos ajenos,
enano ante las tribus espigadas,
vencido por el pavor del día y la miseria de la noche,
la hipocresía de todas las almas y, si acaso,
salvado por el ángel perverso del poema y sus alas.

Amor, Ciudad de México y todo lo demás

Poemínimo aún vigente

Poemínimo aún vigente

El 2 de febrero de 1982 murió en la Ciudad de México, unido para siempre a la urbe que le inspiró tanta poesía y al mes que el consumismo y la tradición popular ha emparentado con el amor y amistad mediante su día 14; de notarse porque otro de los grandes temas en la obra de Huerta es el amor, al punto que bien se puede considerar que Efraín es un poeta de la Ciudad de México y del Amor, y que el resto de los temas que se hallan en sus letras se abordan desde alguno de estas dos astas del sátiro que tenía por duende.

Buena parte de mi, también está disperso por la Ciudad de México (como le pasó a Efraín), y uno de los lugares que me es más entrañable es la estación del metro Balderas, en sus inmediaciones viví años muy felices, conocí a mi ColiBrisa y me transformé como las orugas se convierten en mariposas, tal como imaginaron los mesoamericanos, guerreros compañeros, escoltas del sol. En Balderas florecí y sembré muchas alegrías.

En Balderas alguna vez la vi, a la rubita del metro, tan triste como esta milonga:

La rubia del metro

Llevaba la manzana
del día en la minifalda;
la tristeza de marzo
en la mirada.

En la estación Balderas
dejó pasar el Metro;
se sentó y sólo vimos
a una niña deshecha.

Casi lloraba y ya casi gemía
la rubita del Metro,
con sus muslos de leche,
su atroz melancolía.

Ay desdichado amor,
escolar y maldito.
Ay la rubia del Metro!

Jamás nadie verá
un dolor como el suyo,
ni angustia parecida
ni tanta soledad…

Quieres saber quién fue, mira Efraín Huerta El gran cocodrilo

Este que te comparto es el documental Efraín Huerta El gran cocodrilo, realizado por Canal 22 y tomado de su canal de YouTube, dura casi una hora, pero el ritmo del docu está sabroso y deja con un gran sabor de boca, además de hartas ganas de releer o leer, según el caso a Infraín, como le solían decir los infras.

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