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Zombis

Zombis, muertos vivientes, no-muertos, titiriteros del cerebro, parásitos… ¿una moda?

Una vez oí decir a Alberto Chimal, palabras más, palabras menos, que el terror producido por zombis proviene, en realidad, del temor a la invasión de la propia comunidad por extraños, Otros, desconocidos, incognoscibles… En un mundo en donde el modo de producción, el Sistema, busca la destrucción sistemática de las comunidades, es perfectamente posible: los zombis como miedo recurrente. Y, por extensión, se aplica el término zombi a los parásitos que se apoderan del sistema nervioso central de quienes los hospedan; de estos hay un par: existe un hongo zombificador de hormigas, y el gusano titiritero del caracol:

piramide alimenticia zombi

Pirámide alimenticia zombi tomada de: http://absencito.blogspot.com

El  concepto de alienación, en la tradición marxista, hace parecer como zombis, como despojados de voluntad y discernimiento, a aquellos sin consciencia de clase desarrollada; el alienado es, en este caso, una metáfora del ordenador zombi, de la programación cracker… En otras palabras, en masa, o expuestos a los aparatos ideológicos del Estado, los humanos perdemos voluntad y somos más “dóciles” ¡zombis de zahuayo di’a devis!

Hay una fiebre por los zombis, es real. Desde el clásico zombi creado mediante polvos que prepara un sacerdote vudú llamado bokor. Este zombi tradicional participa de leyendas e historias, incluso, quizá el célebre La muerte de Halpin Frayser de Ambroce Bierce, obra primigenia de la literatura zombi, provenga de este antiguo culto caribeño.

Pero en definitiva, el zombi de mayor popularidad es el creado por George A. Romero en su  obra maestra La noche de los muertos vivientes, este tipo de no vivo es el que ha derivado en cosas como el videojuego de Resident Evil, como el churro de Zombieland o Walking Dead. Una especie de cadaver con hambre de cerebros humanos, principalmente, y cuyo origen es variable, aunque con un acento intenso en “los poderes de la ciencia”.

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Hotel Encarnación, a 3 años del debut de Verónica Merchant como directora

Ítari Mata, Américo del Río y Jorge Ávalos, en Hotel Encarnación de Jaime Coello Manuell.

¿Horacio? y Jenna anoche... Segunda escena de Hotel Encarnación.

 

El impacto de la actuación de Jorge Ávalos.

Pinta alusiva a Jorge Ávalos y a Hotel Encarnación, en el baño del Foro Shakespeare.

Hotel Encarnación (pesadilla fársica), es mi primer obra de teatro en solitario. En ella, el explorador de lo insólito Horacio Kustos se encuentra con una muñeca sexual que cobra vida para enfrentarlo con sus sentimientos y la posibilidad de que lo que piensa sobre las mujeres sea sólo una proyección… que quizá sólo es un personaje de sí mismo y no el autor de su vida… Hotel Encarnación la escribí en un momento francamente existencial de mi vida, un momento de inestabilidad como tantos, de preguntas como siempre más.

Por aquel entoces asistía al Taller dinámico de cuento de Alberto Chimal y leí su libro galardonado con el Premio Nacional de Cuento de San Luis Potosí: Estos son los días, en el que se incluyen algunas de las aventuras de este personaje de Alberto. Un cuento en especial, Hotel Luciano Scott (Antártida), me inspiró para suponer una continuación de pesadilla existencial. Para hilar mi historia, Alberto me hizo el favor de prestarme a su personaje, gesto por el que le estoy muy agradecido.

Ítari Marta como Jenna Cumming's

Ítari Marta como Jenna Cumming's en Hotel Encarnación de Jaime Coello Manuell

¿Sólo un personaje? Es tu creador, es quien ideó y usó primero el nombre de “Horacio Kustos”, también conocido como “El Guardián”, “El Escudo”, “El Explorador”; en fin, el nombre de La Historia. Vamos, los niños juegan a ser “El Horacio Kustos”, como en el siglo XX jugaban a “El Santo, El Enmascarado de Plata”; o en el XIX a “El Hombre de La Máscara de Hierro”.

Jenna Cumming’s

Hotel Encarnación (Fragmento)

Mi relación con el Foro Shakespeare acababa de comenzar, en Sic, Literatura y otros errores, habíamos llegado al acuerdo con el foro de intercambiar publicidad en la revista por un par de espacios en el Taller de dramaturgia de Estela Leñero. Así que un buen día, a Elena Guiochins se le ocurrió la idea y convenció a Ítari Marta y a Bruno Bichir de convocar al primer concurso de dramaturgia exprés de este ícono del teatro independiente en México: Historias de Motel para Dramaturgos de Paso.

Hoja volante de Hotel Encarnación

Hoja volante de Hotel Encarnacion de Jaime Coello Manuell

Asistimos algunos (a mi me convenció el poeta Ovidio Ríos) y la mecánica del certamen fue sencilla: en dos horas había que presentar una propuesta de obra para ser representada en el Espacio Urgente II, es decir, en un cuarto de motel de no muy honrosa categoría. Dieron incio al lapso y los participantes le dimos al teclado (de hecho le pegue tan fuerte al mío, que luego necesité comprar otro). Después de un tiempop dieron los primeros resultados: 4 obras para la siguiente ronda. Y entonces a trabajar un mes los textos para decidir a los vencedores. Y así se seleccionaron: Hotel Encarnación de Jaime Coello Manuell y Tren Bala de Humberto Pérez Mortera.

Hotel Encarnación tuvo su primer temporada del 8 de febrero al 16 de noviembre de 2008. Una de sus peculiaridades es que en esta obra Verónica Merchant dirige por primera vez, con excelentes resultados por cierto. También fue la primera vez que alguien hizo carne un texto mío. Las actuaciones fueron así: Jenna Cumming’s fue interpretada por Ítari Marta; Horacio Kustos-Alberto, por Américo del Río, (para este papel también se contó con la participación de Miguel Ángel Barrera, hacia el final de la temporada); y Jorge Ávalos como Sombra. Peter Theis y Los Topes hicieron la música original y, de hecho, Peter había subido a youtube un video más amplio, con la escena completa, pero lo retiró por alguna razón; así que ya que subí uno que me encontré, el que pongo abajo , pero extraño el anterior.

De izquierda a derecha: Elena Guiochins, Ítari Marta, Bruno Bichir y Ovidio Ríos. El día de los resultados de Historias de Motel para Dramaturgos de Paso.

Verónica Merchant puso su siempre amable interés en que la ceremonia de la develación de nuestra primera placa (ella como directora, yo como dramaturgo) fuera muy significativa. Así pues, develaron la placa Juan Carlos Vives y Bruno Bichir el 9 de noviembre para cerrar este ciclo. Y yo creí que era todo, que quizá no volvería a ver representación alguna pero no, “siempre hay un roto para un descosido”, así que hay un grupo de locos maravillosos preparando una nueva propuesta de montaje. Ojalá,pronto, ojalá.

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La carrera en comité de Chazal

-Lo que iba a decir —prosiguió en tono ofendido el Dodo— es que, para secarnos, lo mejor sería una Carrera en Comité.

Lewis Carrol

I

Con el dodo —animal ingenuo e inocente— se puede reconstruir un paríso terrestre sumergido y desaparecido, y del cual el dodó sería el último vestigio.

Malcolm de Chazal

El Dodo (Raphus cucullatus) es el lugar común de las extinciones del reino animal. Un pájaro de la familia de las palomas pero del tamaño de un pavo. Marineros portugueses que arribaron por primera vez a la isla Mauricio en 1598, les pusieron este nombre confundiendo mansedumbre con estupidez. Ave de tierra, poco nerviosa, lenta y sin depredadores, uno podría decir que evolucionó sin peligro a su alrededor. Se extinguió en 1681 en buena medida por la matanza de dodós en los años siguientes a su encuentro; también influyeron las ratas, perros, gatos y cerdos que los europeos traían consigo en sus barcos; pero lo fundamental en la eliminación de esta especie fue la destrucción de su hábitat, esas modificaciones al entorno natural que los seres humanos hacemos para hacernos la vida más “llevadera”. En otras palabras, ya bastante malo era que se mataran tantos dodos, pero la puntilla fue la eliminación de las condiciones mínimas para reproducirse: dónde vivir y qué comer.

II

La pasión sin testigos tiene una vida corta. Julieta y Romeo, en una isla desierta, hubieran terminado pronto como un matrimonio burgués.

Malcolm de Chazal

La isla Mauricio es paradisíaca. Ubicada al sur en el Océano Índico, a 900 kms. al este de Madagascar posee paisajes, fauna y flora maravillosos. Este pedazo de tierra habitado hoy día por hindúes, criollos y mestizos; rodeado de arrecifes de coral, ha fascinado a quienes han llegado ahí. Primero, el portugués Pedro de Mascarenhas la llamó Cerne; otro marino, esta vez el holandés Wybrant van Warwyck, la bautizó como isla Mauricio en honor a su soberano, el príncipe Mauricio de Orange; los franceses la llamaron isla de Francia y los corsarios que la reclamaron para el Imperio Británico se referían a ella como isla de plata. Tiene incluso una leyenda nacional proveniente de una novela de Jacques Henri Bernardin de Saint-Pierre. Paul et Virginie, es la historia de estos enamorados que se ven separados por presiones de gobierno, por la elocuencia de un sacerdote y un pariente lejano poderoso. Después de un sinnúmero de vicisitudes, Virginie se rebela y cuando regresa a la isla, el barco en el que viaja es presa de la tormenta y naufraga frente a las costas de Mauricio. Paul la ve hundirse con impotencia y después de un tiempo muere.

III

Los únicos escritores que perduran son aquellos que escriben desnudos para el hombre desnudo, para el hombre-naturaleza, para el hombre de todos los tiempos.

Malcolm de Chazal

En 1763, aún siendo Mauricio la isla de Francia, se instala allí François de Chazal de la Genesté, un ocultista a quien se atribuye la creación de los Rosacruces. Años más tarde René Guénon afirmará que Chazal de la Genesté era el último depositario de los secretos del misterioso conde de St. Germain. Otro miembro de la dinastía, Antoine Toussaint de Chazal de Chamarel, comprará una enorme extensión de tierras en Mauricio (zona que aún hoy es conocida como Chamarel) para el establecimiento de un emporio azucarero. Hacia 1860, Edmond de Chazal, reformador social y economista, no sólo influyó en su familia para abandonar el catolicismo a favor de las doctrinas de Emmanuel Swedenborg, sino fundó en la isla la “Nueva Jerusalén”, institución religiosa contestataria de inspiración swedenborgiana. Así las cosas, Malcolm de Chazal (1902-1981) no podría ser un escritor común y corriente. Sus tres primeros ensayos los publica, como lo hará casi toda su vida, costeándoselo él mismo; son ensayos económicos donde critica fuertemente la industria azucarera mauriciana; estos textos también le producen un distanciamiento definitivo con su familia. A partir de ahí será un hombre solo, un escritor insular. En 1940 publica el primer libro de Pensamientos, serie de aforismos que se continuarán en varios volúmenes. En 1945, aparece el séptimo y último tomo de Pensamientos; el cual contiene un apéndice de dos mil aforismos, sentencias y textos. Es Sentido Plástico, su libro insignia y el texto por el que será más conocido. Chazal escribe ahí su declaración de principios: “Toda mi postura filosófica proviene del principio de que no hay una solución de continuidad entre la naturaleza y el hombre, y de que todas las expresiones del rostro humano, e incluso sus sentimientos, están inscritos en las plantas, la flores y los frutos, y todavía con mayor fuerza en nuestros alter egos, los animales. Y aunque usualmente se considera inanimados a los minerales, es decir más parecidos a lo muerto que a lo vivo, yo, en cambio, los veo tender también hacia esa síntesis suprema: la forma humana, especialmente cuando están en movimiento. Se dice: ‘El hombre fue hecho a imagen de Dios’, pero yo, más allá, afirmo: ‘La naturaleza fue hecha a imagen del hombre’.”

IV

El silencio es un abogado que defiende su causa con los ojos.

Malcolm de Chazal

Publica un segundo tomo de Sentido Plástico y muchos otros textos: poesía, sentencias, más aforismos, novelas, incluso teatro. Chazal causa admiración y revuelo en Francia gracias a una reedición de su libro más afamado. Se granjea la amistad del poeta surrealista Jean Paulhan y el pintor Georges Braque lo anima a dedicarse a las artes plásticas —cosa que hará suplementariamente a la escritura. Al poco, se desencanta y regresa a Mauricio, los franceses soportan soportan mal su actitud visionaria a lo Blake y Swedenborg. “Me han preguntado”, narra en entrevista con el periodista Bernard Violet, “por qué no me mudo a Francia. He viajado por Estados Unidos, por el mundo, pero me quedo en Mauricio. La razón es simple. En París, los franceses no podrían comprenderme sino a medias, mientras que en Mauricio nadie me comprende en absoluto y soy libre. Me hace falta el obstáculo. Si Cristo hubiera estado en Roma con el emperador, si hubiera cenado con los grandes patricios, no habría sido Cristo. Una obra como la mía demanda el obstáculo, la soledad, el rechazo. Y en Mauricio tengo todo eso”. Escritor extraño y sorprendente, nunca bien comprendido, dice sobre su arte: “Mi forma de escribir no tiene nada que ver con todas las formas de literatura usual, que emplea la sensación como punto de partida y la idea como punto de llegada. Mi modo de escribir es sensación pura; mi prosa es navío de sensaciones, y por tanto no tiene ninguna necesidad de contener a la sensación, porque ella es, en mi escritura, continente. La sensación es el receptáculo mismo que vehicula a la idea que yo transmito”. Más raro aún que el propio Chazal es que no existan más traducciones al español —además de lo que se encuentra en internet— que Historia del Dodo, antología seleccionada, prologada y traducida por José Manuel de Rivas, coeditado por Editorial Vuelta y Ediciones Heliópolis, —esta última proyecto prometedor pero trunco por la trágica muerte de Rivas—, hoy uno de esos textos de leyenda cuya única referencia es otro texto también huidizo y elusivo: La Cámara de las Maravillas de Alberto Chimal en Ediciones Arlequín.

Morimos por falta de amor, por una ausencia, por desesperación. Lo que nos retiene en la tierra es el amor, es la vida. La muerte ha sido construida con el sentimiento de rechazo que hay en el hombre. Nosotros hemos fabricado la muerte.

Malcolm de Chazal

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