Archivo de la etiqueta: cafe

Profundo carmesí

Profundo carmesí, guión de Paz Alicia Garciadiego es una obra literaria a la altura de cualquier poeta o narrador de los llamados malditos… ¡y tiene café!

Hace muchos años, en una Muestra Internacional de Cine de la Cineteca Nacional, vi por primera vez Profundo carmesí, y me gustó. Las actuaciones protagónicas de Regina Orozco y de Daniel Giménez Cacho,  así como de Verónica Merchant como  Rebeca Sanpedro, la última víctima de la pareja de asesinos, me parecieron soberbias, pero de Arturo Ripsteinno me sorprendió, quizá porque desde que recuerdo ha sido el “gran director mexicano” y entonces ni modo que no sea buena la peli o, precisamente porque la dirección no fue tan lograda, no le he seguido la pista.

Paz Alicia Garciadiego

Hace unos días, mi papá me prestó el guión de Paz Alicia Garciadiego, publicado por  Ediciones EL Milagro/Imcine y fue extraordinario, me pareció mucho mucho mejor que la peli de su esposo, Rip; de hecho luego de terminar la lectura volvía aver la cinta y lo confirmé, el guión es superior. Paz Alicia Garciadiego se ganó mi admiración por la calidad de la historia y por su estilo para narrarla. Recuerdo, mientras leía me decía a Mi mismo: “Mi mismo, como que está demasiado narrado pa’ ser guión”, y Mi mismo asentía: “Pos nomás porque son matrimonio, está escribiendo pa’ su marido, pues”, “Pos sí, verdá”… Es, por supuesto, un film sórdido hasta la náusea, hasta la arcada espiritual, pero, y lo creo el secreto vital, es empático todo el tiempo, Nicolás Estrella y Coral Fabre podrán ser unos monstruos pero todo el tiempo vemos un par de seres humanos débiles, deformes, aterrados, contradictorios y cuando más entrado está uno contemplando la pequeñéz humana, se levantan con la furia del animal herido para morder con saña: “pa’ que pague el Mundo por mi dolor”. Y como joya principalísima, inevitable, el néctar negro: En la escena 58,  Coral y Nico beben un cafecito mañanero en la casa de  Irene Gallardo, una viuda beata que molerán a estatuazos en un motel en remodelación, El Homerun.  Acá, el café es testigo de la humillación, por gorda, de Coral y la seducción de Irene por Estrella… Les transcribo una parte de la escena, justo cuando Irene le ha criticado la poca ropa a la Fabre y busca un mantel para abrigarla:

Mientras habla, Irene hace el intento por levantarse a buscar un mantel en el armario de la cocina. Coral la fulmina con la mirada. La viuda, mitad avergonzada mitad victoriosa, ve de reojo a Estrella tratando de ver si lo ha enojado. Cuando descubre a Estrella lanzando una mirada seca a Coral, mirada de reproche profesional, Irene se tranquiliza y, triunfadora, sirve un café.

Irene: (alude a su gordura) Sí, claro, eso se evidencia. ¿Café?

Estrella: La señora y yo hablábamos de las Cruzadas. Casi la convenzo de que se una a nuestra causa por Cristo…

Irene: De qué sirve desperdiciar la vida aquí entre estas cuatro paredes, aburrida… Ustedes en cambio tan llenos de planes y proyectos.

Coral: (recobrando interés) Ah, sí, magnífico…

Estrella: (con doble intensión) Magnífico, ¿verdad? Recuerdas que tenías que ir a arreglar el asunto ése en el correo? Aprovecha para ir hoy luego de misa. Yo me quedo. Así tejemos y nos hacemos compañía…

La viuda se ruboriza y mordisqueasu  pan sopeado en café natoso. Coral se muerde los labios y accede con la cabeza mientras se sirve café.

Por si te interesa la ficha técnica de Profundo carmesí, y ya para el clavado o aquel con tiempo libre y que se le antoja una peli, en especial una de la que leyó en un blog, una película interesante… pero ¿dónde la  encuentro? Aquí mismo, pa’ que deunávez o pa’ que regrese usté lueguito, ahí se la dejo, banda 😉

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Apuntes, Arte, Café, Cine, Creadores, Literatura

Sobre café y longevidad

Café mezclado con longevidad, frases célebres, y el jazz de Ella Fitzgerald con su clásico Black Coffee.

Los efectos de la coffea en sistema circulatorio han sido estudiados desde siempre

Los efectos del café en la salud han sido cuestionados desde su aparición en el mundo musulmán; y casi todas las culturas lo han adoptado luego de alguna  resistencia. Una acusación común en tiempos de la “Ilustración” era catalogar al aromático como veneno, la ironía más aguda de su tiempo respondió con una frase célebre:

Claro que el café es un veneno muy lento, hace cuarenta años que lo bebo.

Voltaire

Conozco un historia sobre dos hermanos y lo sano del néctar negro y té, según recuerdo era una leyenda china… creo. Pero Mark Pendergrast, en su libro El café, historia de la semilla que cambió al mundo dice en un pié de la página:

En el siglo XVIII, unos mellizos fueron condenados a muerte por asesinato. El rey Gustavo III les conmutó la pena por la de cadena perpetua con el fin de estudiar los entonces polémicos efectos del té y el café. Uno de los hermanos bebía abundantes dosis diarias de té y el otro de café. El que bebía té murió primero, a los ochenta y tres años.

El aromático contribuye a la longevidad

Muchos la han atacado, pero es una bebida digna de acompañar a los muertos a la charla seria y casual o a las celebraciones… Incluso como bebida saludable,  vean estos enlaces sobre el café y la salud. Como sea, es parte esencial del mundo del siglo XXI, como esencial es la tristeza melosa, untuosa, de la voz de Ella Fitzgerald en su clásica Black Coffee, ahi nomás pa’ que luego no digan no se qué que es como no sé y eso… Ella mezcla saudade con café y creó un conjuro azul necio, oscuro y terso.

Pd. Acá les dejo la letra de la canción Black Coffee y Ella para descargar 😉

1 comentario

Archivado bajo Apuntes, Café, Cosa bonita

Sobre el café como pretexto

Un Goya de Moratin

Retrato de Leandro Fernández de Moratín, por Francisco Goya

La comedia nueva o El café de Leandro Fernández de Moratín, es una obra de teatro de lo más exacta, perfecta dirían algunos entendidos, en su construcción dramática; aunque hoy en día aburriría a más de uno. En su época fue una sátira de las malas comedias de las tablas españolas del siglo XVIII. Sucede en tiempo real, es decir, la historia y la representación duran lo mismo; todo sucede en un Café y la obra “El cerco de Viena”, sucede en el escenario de “arriba” de la cafetería.

Dos siglos y fracción tiene el texto y parecen milenios, tan lejanos estamos de Leandro Fernández de Moratín que una tonadilla española para el escenario del siglo XVIII bien puede servir de ejemplo:Contra lo anterior escribió Fernández de Moratín y cual si fuera de especie similar a lo despreciado se le recibió por la Compañía de Martínez , rival de la de Ribera, la que estrenaría La comedia nueva (ni tanto, cierto). Ya Antoní Martí Monterde en su erudito Poética del Café ha hecho la distinción entre café y Café, que para la cultura del café de especialidad sería como la diferencia entre el espresso y la barra de café: la bebida y el lugar. El lugar, el Café, es un espacio en donde se conjugan la cotidianidad, la agudeza de mente, el drama, el amor… La vida mezcla sus colores más extremos en el Café, lo mismo se va para estar solo, para llorar, para enamorarse; pero también en la cafetería es donde la pedantería y “faroléz” cunden con más ahínco. Justo el lugar predilecto de las lecturas de poesía, ¿habrá relación? ¬¬

El Café y el café son pretextos, la música de fondo, el campo y, alguna ocasión o para alguien, se convierten en figuras, en protagonistas… pero a mi me parecieron elementos de interés dentro de una estructura terminada sin contenido, quizá sea una buena metáfora una consola sin videojuegos, sin conexión a internet… una obra ideal para tergiversar de alguna manera. Además sólo se menciona el café 3 veces: en las indicaciones de escenografía, cuando un personaje lo pide para beber y en el siguiente fragmento:

Escena de El cafe de Leandro Fernandez de Moratin

Grabado de una edicion de 1825 para ilustrar La comedia nueva o El café, de Leandro Fernández de Moratín.

DON PEDRO: ¿Y por qué? Porque no vengo a predicar al café; porque no vierto por la noche lo que leí por la mañana; porque no disputo, ni ostento erudición ridícula, como tres, o cuatro, o diez pedantes que vienen aquí a perder el día, y a excitar la admiración de los tontos y la risa de los hombres de juicio. Por eso me llaman áspero y extravagante? Poco me importa. Yo me hallo bien con la opinión que he seguido hasta aquí, de que en un café jamás debe hablar en público el que sea prudente.

DON ANTONIO: Pues, ¿qué se debe hacer?

DON PEDRO: Tomar café.

Quizá el título de la ficticia comedia “El cerco de Viena” sea el remedo de bodrios de aquella época… O quizá sea un eco de la llegada del aromático a Viena, luego de la Batalla de Kahlenberg, Segundo Sitio a Viena, luego del cual, equien rompió el cerco cobró como recompensa varios costales de grano de café (luego les platico del polaco aquel 😉

Battle of Viena

Batalla de Viena (1863), óleo de Józef Brandt

2 comentarios

Archivado bajo Arte, Café, Creadores, Teatro