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Ricardo Yáñez se llama el amor

Ricardo Yáñez se llama el amor en la poesía mexicana, quizá sea el poeta que mayor dominio del verso tiene, él canta y llora en todas sus lecturas el estro sangrado.

Un poema íntimo del tapatío

Té para dos de R. Yáñez

Ricardo Yáñez y yo

A pocos talleres de poesía he asistido en mi vida, uno de ellos fue el que impartió Ricardo Yáñez  en una casa de cultura de Iztapalapa, ahí recibió luz y nutrientes un amor que aún hoy corre por mi sangre. Entonces no hubo entendimiento, no recuerdo haber sintonizado con Ricardo y acabé por abandonarlo. Al paso del tiempo, Ovidio Ríos, quien me invitó al taller y fue mi compañero mientras asistí, me obsequió con un libro con los textos del maestro: Nueva escritura sumaria, antología de 2011 y fué todo un descubrimiento. para empezar me parece que en él se cumple al pie de la letra lo que dice el pesimista rumano:

Ricardo Yáñez

La sentencia americana es una forma inventada por Allen Ginsberg

El lirismo representa una fuerza de dispersión de la subjetividad, pues indica en el individuo una efervescencia incoercible que aspira sin cesar a la expresión. Esa necesidad de exteriorización es tanto más urgente cuanto más interior, profundo y concentrado es el lirismo. ¿Por qué el hombre se vuelve lírico durante el sufrimiento y el amor? Porque esos dos estados, a pesar de que son diferentes por su naturaleza y su orientación, surgen de las profundidades del ser, del centro sustancial de la subjetividad, en cierto sentido. Nos volvemos líricos cuando la vida en nuestro interior palpita con un ritmo esencial. Lo que de único y específico poseemos se realiza de una manera tan expresiva que lo individual se eleva a nivel de lo universal. Las experiencias subjetivas más profundas son así mismo las más universales, por la simple razón de que alcanzan el fondo original de la vida. La verdadera interiorización conduce a una universalidad inaccesible para aquellos seres que no sobrepasan lo inocencia y que consideran el lirismo como un fenómeno interior, como el producto de una inconsistencia espiritual, cuando, en realidad, los recursos líricos de la subjetividad son la prueba de una gran profundidad interior.

Emile Michel Cioran

La poética de Ricardo Yáñez

Pero no es todo, luego de leer y releer sus poemas, encuentro un trabajo de orfebre que lo mismo usa del verso mayor que del menor, de géneros cortos que largos, que sangra cada palabra que escribe e incorpora recursos de sonido como rimas, aliteraciones, metro, ritmo acentual. Hay un cuidado de artesano en el verso, múltiples construcciones de música y de longitudes de abanico sinfónico… Cuánto gozo en este encuentro, en este asombro ante la maestría de Ricardo. En momentos muy afortunados como el del texto que comparto más abajo, la textura del lenguaje se vuelve la materia prima con que trabaja y cuece y sazona con una exquisitez que lo acerca a poetas tan sublimes como Martin Codax.

El romántico de Jalico

Ricardo Yáñez se llama el amor

He vuelto al mar

y no estoy en el mar

sino en tus ojos.

He vuelto al mar

y no estoy en el mar

sino en el tiempo de tus ojos.

He vuelto al mar.

Me he vuelto el mar, amor,

pero en tus ojos.

Ricardo Yáñez

Ricardo Yáñez llorando el poema

En el siguiente video, Ricardo Yáñez hace gala de su lirismo en la lectura, precisamente, de He vuelto al mar. En este recital, realizado un sábado de septiembre de 2016 en el Museo Casa de Carranza en la CDMX, lo acompañaron, en el piano Teresa Landeros Castelar y  Feliciano Carrasco, en la guitarra.

Si ya estás aquí lee las columnas de Ricardo Yáñez: Isocronías y De paso.

 

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