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Nahui Olín

Nahui Olín, murió el 23 de enero de 1978

A los 84 años de una vida intensa, salvaje y libérrima falleció; quizá por eso es que se le ha condenado en las crónicas y la Historia al ostracismo, no dejemos que su recuerdo muera y brindemos por su memoria, a 38 años de su desaparición física en aquella lúgubre casona, saqueada, polvosa y añeja, incrustada en lo que hoy es la Colonia San Miguel Chapultepec de la CDMX.

Nahui Olín, el texto fundamental

Ya liberada de la enorme influencia del Doctor Átl se vuelve más libre Nahui, en su persona, en su arte, y cambia su foco de interés narrativo: ahora ella es eltema central; a partir de la separación de Átl, ella voltea hacia el interior y se usa como metáfora del mundo y la existencia, no es casualidad que su nuevo nombre, el de guerra, sea Nahui Olin, el nombre del quinto sol, aquel que terminará entre terremotos y hambre: 4-Movimiento.

En 1927 se gana la vida como maestra de dibujo y, financiándolo con su salario, imprime un pequeño panfleto, un grito, su manifiesto, su texto fundamental. Hoy, a 85 años de su publicación no ha perdido vigencia y rebeldía y al fin se ha reimpreso. A continuación te comparto el texto íntegro (hasta abajo de esta entrada hay una rolita que acompaña la lectura a las mil maravillas, pruébala):

Nahui Olín

Mi nombre es como el de todas las cosas: sin principio ni fin, y sin embargo sin aislarme de la totalidad por mi evolución distinta en ese conjunto infinito, las palabras más cercanas a nombrarme son NAHUI-OLIN. Nombre cosmogónico, la fuerza, el poder de movimiento que irradian luz, vida y fuerza. En azteca, el poder que tiene el sol de mover el conjunto que abarca su sistema, pero, sin embargo hace siglos que existe mi substancia sin nombre alguno va evolucionando y hace siglos y ahora mismo que no tengo nombre y voy marchando sin descanso alguno en un tiempo sin fin y soy en una faz distinta el sin principio ni fin de todas las cosas.

Oh, los nombres que la humanidad pone en sus círculos sociales y gubernamentales. Son como numeraciones e identificaciones de comisarías miserables donde risiblemente parece que pretenden agarrar la vida y la muerte de una cosa que no tiene principio, que no tiene fin, y crean sellar, con sus actas de escritorio sucio, nombres de un calendario de santos absurdos en sus significaciones y apellidos, que vienen de alguien que tontamente se los puso en generaciones pasadas, pero en vano al nacer y al morir constan actas de un ser numerado que al perderse en la tierra no lo encontrarán ya, jamás distinto de una podredumbre igual que lo salvó de su estigma de numeración de una acta de escritorio sucio de la arbitrariedad humana. No existe nada definitivo, ni en la ciencia más alta ni en leyes de ninguna especie; pertenecemos a un sin principio ni fin que borra toda clasificación, toda identificación. Somos una partícula sin nombre que evolucionamos siempre sin fin.

Qué importa la sociedad y leyes gubernamentales establecidas por estafadores despreciables que a sabiendas de que son mentiras las hacen regir con vulgo al cual todavía le hacen pagar un nombre, un número en el archivo de sus imposiciones criminales: y los padres que inútilmente registran su algo de materia no lo encontrarán nunca ya, ni en una fosa de primera ni de última clase; por que ignoran que nada pertenece a nada y que todo es de todo y que no tiene nombre porque no le sirve a los humanos más que de humillante blasfemia llamarse con un nombre notificado con un número por leyes absurdas como estigma del yugo.

Autorretrato de Nahui Olin en los jardines de Versalles

Autorretrato de Nahui Olin en los jardines de Versalles

Por eso yo no tengo nombre que me identifique porque soy el sin principio ni fin de todas las cosas, y mi nombre será la voz de mi fuerza mental y tiene un sonido que no se puede nombrar sólo gustar profundamente y lo más cercano en palabras a él es NAHUI OLIN, que es la significación de una rebeldía y superioridad porque no es un nombre registrable en una acta numerada, que no significa nada, nada, en la terrible y maravillosa totalidad que amo como a mí misma porque es infinita. Y que me importan los nombres que se les da a las cosas si yo puedo llamarlas más enérgicamente con decirles lo fáciles que son para mí, que hace siglos y siempre las conozco sin nombres, y sé que son iguales, que son distintas en un conjunto indestructible: nunca por eso me importa saber el nombre de los seres que se encontraron en mi vida, su procedencia no me importa nada; sí por lo que son ya ellos mismos me agradan o desagradan el pasado que los engendró es un incidente animal inconsciente que no tiene importancia con lo que son para mí. Hijos de reyes o de genios, lejos de heredar la inteligencia que es un fenómeno caprichoso de un movimiento cósmico. Hijos de princesas o esclavos de razas diversas qué me importan vuestros padres si ellos son un factor inconsciente de producción por medio de los cuales pasasteis a la vida, período de transición y tomasteis a otra faz de evolución y siempre antes de haber nacido erais cual sois, y yo os conozco sin nombre sólo como un sonido distinto que siento venir sin principio ni fin los que os engendraron son máquinas sin voluntad, para producir como ellas mismas desearan y con la marcha que traían sus identidades, se formaron ustedes tal cual era el movimiento que las encerraba en la totalidad, y sólo pasaban por ellos como la electricidad al través de un cuerpo buen conductor que produce tal o cual fenómeno; y para mí no tienen los humanos más nombres que los que son la fuerza cerebral y sólo existe entre ellos la distinción del vulgo por la superioridad de la inteligencia, esa es la categoría distintiva y no la de poderes y antepasados. Qué importa el nombre más excelso con títulos y abolengos si el que los lleve cree que el ser sólo existe en el nombre de actas arbitrarias que los padres pagan al nacer de un hijo y se quedan llamándose con un nombre que no significa nada, mientras el individuo no signifique por su inteligencia.

Autorretrato de Nahui Olin como colegiala en París

Autorretrato de Nahui Olín como colegiala en París

Es el colmo de la impotencia humana aislar las cosas y ponerles un número, un nombre cuando siempre has existido sin saber ellas mismas cómo se llaman, porque no hay número, no hay nombre que pueda contar, llamar el infinito, el cosmos, pero son los humanos siempre mediocres exploradores de ellos mismos que saben que los elementos, las fuerzas, las cosas, los seres y ellos mismos existían y existirán en la terrible totalidad sin nombre, sin número. ¿Acaso el mundo, la tierra dejaba de existir, los seres de vivir sin medidas, nombres o leyes? No, todo en el fondo es y será siempre lo que fue lo que es en evolución continua. Qué me importan las leyes, la sociedad, si dentro de mí hay un reino donde yo sola soy y por más que hicieran, nunca llegarían a imponer un tráfico en mi reino y sólo superficialmente y eventualmente, tendré que traficar entre los imbéciles gobiernos como quien compra un boleto de camión para transitar en mi período de transición. Todo siempre ha existido sin nombre conocido o desconocido, sin estar numerado en un archivo y nada puede interrumpir esa evolución.

Nahui Olin

Este libro fue corregido y editado por la autora y es derecho de propiedad en el año de 1927 México.

Nahui Olín, la dama de los ojos verdes

Pa’ acompañar la lectura, les dejo un video con la pieza para la escena, Le Piège De Méduse de Erik Satie. Esta comedia lírica fue compuesta por el músico francés en 1913, año en que el General Mondragón comandaba la contrarrevolución mexicana conocida como La Decena Trágica. Satie llamaba a la pobreza, a la miseria: La dama de los ojos verdes… Los ojos verde intenso de Nahui son legendarios y no es disparatado que Erik y Carmen se conocieran durante la estancia de los Mondragón en Francia; la cosa es que la publicación de Le Piège De Méduse se publicó hasta 1921, año en que Nahui regresa a México y conoce al Doctor Átl… ¡Qué casualidad!

A continuación te comparto un video, de menos de cinco minutos, con parte de la música de Le Piége De Méduse de Erik Satie, el sonido musical de una parte de la vida de Nahui Olín… quizá.

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Una sinfonía del Popocatépetl del Doctor Átl

La prosa poética del Dr. Átl es, como su arte plástico, ante todo, paisajística. Para acompañar un fragmento de su Las Sinfonías del Popocatépetl, les dejo una versión singular del Huapango de José Pablo Moncayo en una interpretación vocal con los volcanes muy presentes, gracias a la aportación de Mackuarro.

La prosa poética es un género elusivo, debiera estar bajo la potestad de Proteo  o narrado por Hesíodo, como la novela corta…

Las Sinfonías del Popocatépetl es un libro raro, puro Doctor Átl, aún sin Nahui Olín presente, de hecho, escrito antes de conocerla. El texto siguiente está contenido en el libro y es una delicia:

El Popocatépetl

La fumarola del Popocatépetl desde el espacio. Foto publicada por la NASA.

Tu cima nevada brilla sobre las cordilleras umbrosas y desde las lejanas y abruptas serranías de Guerrero y Michoacán, tu punta luminosa fulgura entre el aire azul.

Sobre las llanuras reververantes, pareces un enorme zafiro, caído de un mundo quimérico, humeante aún por el choque contra la Tierra.

Maravillosa cúpula de Anáhuac -Pirámide de Teotihuacan engrandecida por los dioses- mausoleo de la energía terrestre, siglos dormiste sobre los montes, fertilizando en el reposo de tu silencio inmensas llanuras.

Autorretrato del Doctor Átl

Pero un día, la sangre del Planeta, que hervía en tus ocultas arterias, fluyó a tu helado corazón, y salió por tu apagada boca la antigua furia de tu elocuencia incandescente anunciando a la aterrada gente tu prodigiosa resurrección.

Tu tumbal grandeza se coronó de un inmenso penacho de llamas y de humo, y sobre el mundo tornaste a ser un corazón palpitante.

Doctor Átl

 

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Dr. Átl: Paisaje y Horizonte

De entrada, digamos que el Paisaje puede tener como uno de sus componentes al Horizonte, y que Gerardo Murillo, Doctor Átl, es un autor especialista y adecuado para hablar de ello.

Jaime Coello Manuell admirando al Dr Átl

Jaime Coello Manuell admirando al Dr Átl, retratado por Ketzalli Torres

Todos vivimos bajo el mismo cielo, pero no todos tenemos el mismo horizonte.

Konrad Adenauer

¿Y el horizonte?

¿Y el horizonte?

Cuando dejé de vivir en el coraSón de Ciudád Mostro y me cambié de valle, una de las cosas que más llamaron mi atención fueron los horizontes. En la ciudad no existe como realidad evidente, es preciso subir a las azoteas y segundos pisos y adivinarlo detrás de alguna antena, de alguna barda; o buscar un cachito entre los edificios y al fondo de una eje vial laaargo. En la urbe el horizonte es más un concepto, un campo de posibilidades, es sólo algo aparente, adivinado y en donde la paralaje juega divertida con los efectos ópticos de una atmósfera con millones de partículas suspendidas y demás contaminantes.

En un medio semi urbano, no suburbano o rural, el horizonte es una experiencia que se suma al goce del atardecer o al trino de las aves.  En el campo, el horizonte contiene las posiblidades y la cosa conceptual del horizonte urbano, pero ampliada, como con lustre o en bonito… con ojos, con luz limpia.

Horizonte 1Al paisaje lo podemos considerar minimamente como una extensión que es mirada en la cual intervienen tres tipos de elementos: abióticos, bióticos y antrópicos. Los problemas de esta concepción son: que da por sentado el cambio y transformación del paisaje por el simple hecho de la presencia humana; como si ésta fuera inevitable, como si hubiera perdido el color por sí mismo, el paisaje que acompaña este párrafo. Y, de manera simultánea, crea una distancia amplia, aumenta la de por sí existente entre quien mira y lo mirado. Quizá lo rescatable sea sólo la idea de cambio constante.

Paisaje dibujado con carboncillo por el Doctor Átl

Paisaje dibujado con carboncillo por el Doctor Átl

El Doctor Átl le dedicó lo mejor de su genio pictórico al paisaje, y así, junto a José María Velasco y Joaquín Clausell, se considera de lo más destacado en la paisajística mexicana. Él escribió un interesante  texto titulado El Paisaje, un ensayo. En él expone su teoría: el paisaje es producto de una evolución en la sensibilidad humana, en su propuesta, desde los tiempos de las pinturas rupestres hasta hoy no ha existido conflicto alguno con las representaciones zoomórficas y humanas, pero el paisaje apenas si aparece en contadas ocasiones si se excluye la pintura china y japonesa. En la concepción del Doctor Átl, el paisaje y su cultivo es la suma del humanismo, de la unión con la tierra, de nuestro lugar en el Mundo, y su exposición Dr. Átl: Obras maestras, en el Centro Cultural Universitario de Tlatelolco, es una prueba de ello… Quizá, desde el coraSón de Ciudád Mostro, no hubiera apreciado la amplitud, la maravilla óptica de la perspectiva curvilínea de Luis G. Serrano, la usada por Átl:

Aeropaisaje del Doctor Átl

Aeropaisaje del Doctor Átl

“La perspectiva curvilínea es una representación esférica de la naturaleza sobre una superficie plana derivada de la impresión circular de nuestros sentidos.”

Pd. Si no has ido a la exposición, ¡córrele porque está de pelos!

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