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Marco Fonz

Enero es para mi, mes de memorias y nostalgias. La partida de Marco Fonz es una de ellas, suicid0se un 22 de enero, un miércoles tendió la cuerda sacra y abrió el canal por donde abandonó la poetada vida, como él decía, para fundirse con la Poesía, pues, como él también decía, aquí el poema XII de su La danza de los idiotas, incluido en el primer libro que Israel Miranda le publicara en su colección Destos deme Dos, titulado Ozyko, en donde se incluye el poemario homónimo, La danza… y Los martirios a Silencia.

Fragmento del poema XII de La danza de los idiotas

La Poesía no es para los solitarios asnos

ni para los grandes rebaños.

Hay miel en la quijada de los burros

y los comerciantes se frotan las manos.

Los sementales con las mejores hembras

pero para ellos no es la Poesía.

Ni para los antologadores de pueblo y para el pueblo

que la ocupan para hacer algo de su pequeño nombre.

Demasiado es crearla

para que los poetas se vuelvan coladeras

y alimento para las institucionales ratas.

La Poesía no es viento para modelar a la masa

y oxida su torpe cuerpo si a ella llega.

Nada tiene que ver la gente con la Poesía

a menos que el poeta venda telas

y forraje para serpientes y ganado.

La Poesía no es para los ojos del intelectual

que cobra sangre en las universidades

y vende sin vergüenza su lengua y sus corruptos labios

afortunadamente la Poesía no es para el lirón,

ni para el más listo, ni para la virgen del cerebro,

ni para la sonrisa, ni para el libro, ni el librero.

Maravillosamente la Poesía es para la Poesía.

Marco Fonz

Jaime Coello y Marco Fonz

Marco Fonz y Jaime Coello/ Casa del Lago. 2008
Fotografía de Ovidio Ríos

De la poetada vida

A Marco Fonz lo conocí en el 2003, por asuntos de revistas independientes, de hecho él y quien fuera su pareja entonces me presentaron a Max Rojas, chelas y botella de tequila mediante; y ya sólo por ese hecho les podría estar muy agradecido, pero hay más, Marco Fonz es un poeta de gran envergadura, un maestro de la palabra.

La foto que abre esta entrada la tomó Ovidio Ríos en las escaleras de entrada a la Casa del Lago, en Chapultepec, en un año-parteaguas, era la presentación de su Vocación de estragos, editado por Literal, de ahí es el siguiente poema:

Invocación

Voy a invocar ahora la piel de los mendigos

sucia nube despapelada

vela de buque fantasma

surcando calles de alcohólico vapor.

Alguien te extraña en su memoria

crónica de piel devastada

sobre coladeras que saben tu nombre

y reciben tu caricia

en epidermis cariño por las costras.

La poesía es sólo para la poesía

Marco Fonz

Marco Fonz (1965-2014)

La cantidad de libros de poesía escritos por Marco Fonz, sobrepasan la segunda decena y si uno se zambulle en las editoriales independientes, se encontrará con más de uno. Charlando con Marco entendí un poco la poesía, en especial la mía; la forma peculiar de leer que aún cultivo surgió en una sobremesa en su casa, él también fue uno de los editores de mi CoraSón de sortilegio

Cuando por primera vez redacté estas líneas, él se encontraba allende el Sur, en Ecuador, donde sus huellas aún muestran el camino con corazón, su camino: su poesía tan personal, de entrañas y cuán entrañable. Míralo, escúchalo, en su participación en palabras urgentes, un programa de radio por internet de la secretaría de cultura del Distrito Federal, acá está insertada en  en dos fragmentos, ahí expone su concepción de la poesía y mucha obra.

marco-fonz-al-finalDe su libro Oír cáscara amarga, editado por Verso Destierro, comparto un fragmento de Dorsal de las murallas:

La otra noche tras de la estrella

se arriesgaba el muro

y la calle sabía mi nombre y guardaba silencio.

Callaba la luna en horizontal ojo

mi paso era dolor de viejo

mi sueño misión de la espina.

Estudio No.1 de Cráneo con cabellera, en Viña del Mar

Muchas veces dijo muy a las claras que, llegado el momento se suicidaría, lo cumplió un miércoles 22 de enero en Chile, durante un microfestival de poesía en Viña del Mar, en aquel momento, víspera del punto final, leyó Estudio No.1 de Cráneo con cabellera, que es de lo que trata el siguiente video.

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Max Rojas

Max Rojas leyendo en lo que solía ser la Sala de Lectura Max Rojas, dentro de la Casa de Cultura de Santa María Aztahuacán, en Iztapalapa.

Max Rojas es el más grande poeta vivo en el idioma español. Es lo que creo. Por suerte, he tenido oportunidad de charlar con él en algunas ocasiones y, en una de ellas, me entregó un manuscrito para su inclusión en el segundo número de una revista que aún no ha visto la luz. Este texto es una versión de una parte de su inmenso poema Cuerpos. Lo que sigue es un fragmento de esta exquisitez, que por fuerza de la manía creadora del poeta creció hasta desdibujársele este rostro.

La última vez que lo platicamos, las fojas sumaban más de 3000 y la proyección de edición arrojaba más de la veintena de tomos, un poema grande en más de un sentido. Y más notable aún cuando se considera que fueron más de 20 años los que Max guardó silencio; luego de sus dos primeros poemarios: El turno del aullante y Ser en la sombra.

De los volúmenes ya editados de Cuerpos, los primeros cuatro, el primogénito: Memoria de los cuerpos, y que le correspondió a Verso Destierro editar fue merecedor al premio nacional Carlos Pellicer para obra publicada.

Amor,

conocimiento de lo endeble,

de lo frágil,

fondo bajo el dominio de una forma inmaculada

que fue y quedó

en cuerpo como la concreción de ser

lo meramente sido,

la prueba de lo leve del amor,

lo transitorio, lo inestable

como una vieja construcción que acaba

por venirse abajo,

lo inacabado que se acaba y ahí termina todo,

acaba todo.

Amor es sólo levedad bajo un montón de ruinas.

21 Jul 03

En el siguiente video, Max lee la parte diez del poema que le da título a su libro: El turno del aullante.

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